rosa

Rosa Santomé, la compañera con la que hemos estado conversando este mes,  es Secretaria General de la de la Residencia de Personas Mayores Doctor González Bueno, que depende del Servicio Regional de Bienestar Social. En esta conversación nos cuenta su experiencia personal, en lo referente a la labor de Comisiones Obreras en la Comunidad de Madrid, y nos expresa sus reflexiones sobre la situación de la mujer en la sociedad y el sindicato.

 

1.- ¿Recuerdas la fecha en que te afiliaste aproximadamente?

En el año 1977


2.- ¿Desde cuando eres delegada?

Desde principios del los años 80


3.- ¿Qué cargos de representación ostentas en estos momentos dentro del Sindicato?

Secretaria General de la Sección Sindical de la Residencia de Personas Mayores "González Bueno" y Delegada del Comité de Empresa


4.- ¿Cómo y porqué te acercaste al sindicalismo?

Yo trabajaba en Inglaterra en un hospital psiquiátrico, lejos de una España gris.

En ese entorno viví la libertad. Podía ir donde quería, quedar con grupos de amigos en la calle sin que la guardia civil te pidiera el DNI y nos separaran por estar prohibido reunirse más de dos personas.

Pero tengo que volver a España debido a una enfermedad grave de un familiar directo.

Llego a Madrid con la idea de volver a Inglaterra en cuanto pueda. La situación se complica y decido buscar trabajo.

Me pongo en contacto con el Hospital Psiquiátrico "Alonso Vega" (hoy Hospital Lafora). En esos momentos no necesitan personal y me dicen que en la Residencia Francisco Franco, hoy Residencia "Doctor González Bueno", si podría encontrar.

Entro a trabajar en la Residencia y empiezo a conocer la realidad de las relaciones laborales que hay en España.

Las relaciones laborales eran bien distintas a las que yo había vivido en Inglaterra. Aquí me encontré con un ambiente fuertemente jerarquizado, los trabajadores y trabajadoras de entonces eran personas muy sumisas y atemorizadas por los mandos (recuerdo que cuando estaban sentadas descansando, y venia un jefe la gente saltaba de la silla, yo no entendía nada porque eso no era lo que había vivido en el hospital de Inglaterra); la gobernanta había sido de la falange, las ordenes que trasmitía eran denigrantes para las trabajadoras (entre otras cosas mandaba acuchillar el parquet con un cuchillo de cocina); en la cafetería solo entraban los jefes, los trabajadores/as no podían entrar.

Este tipo de situaciones me hizo replantearme mi vida. Pensé que yo tenía que hacer algo, debía ayudar a cambiar las cosas, y me acerqué al sindicato y más concretamente a CCOO, que reaccionaba ante las injusticias y luchaba para erradicarlas. En ese momento la sección sindical de CCOO estaba en plena "ebullición" trabajando mucho y bien para cambiar la situación.
En esa época se hacían muchas asambleas. Nos reuníamos en cualquier sitio, en una sala de pie, en los pasillos... había mucho movimiento asambleario, mucho debate. Generábamos entre todas y todos muchas ideas que luego poníamos en común cogiendo las mejores.


5.- ¿Qué momento dentro de tu labor sindical te ha resultado más difícil?

Han sido muchos los momentos difíciles. Las carreras y los golpes en las manifestaciones, obsesionarte con conservar siempre una bañera en el baño de la Sección Sindical por si de repente se tenia que quemar documentos...

Otro momento duro fue cuando viajamos a Valladolid para apoyar a los compañeros que metieron en la carcel. Hicimos un pasillo y en ese momento nos cubrió una nube negra y empezó a llover. Se confundían las lagrimas de todos y todas que estábamos allí con las gotas de lluvia.

Difícil y frustrante es cada vez que viene alguien con un problema y no se lo puedo resolver; y esto lo vivo así ahora, de la misma manera que lo vivía cuando empecé en el Sindicato.
¿Y el momento más feliz?

Cuando firmamos el primer convenio, luego cuando firmamos el convenio único, estar aquí hablando tranquilamente en este local, ver lo que hemos conseguido...

Momento duro pero feliz la firma del calendario laboral de mi Residencia (me costó una ulcera operada) pero puedo decir que tenemos el mejor y que sigue hoy vigente desde 1996, aunque día a día se están perdiendo muchas cosas fruto de la alianza constante de CSIT-UP y UGT ( pese a que Comisiones Obreras obtuviera la mayoría en las ultimas Elecciones y ellos pactaron para quedarse con la Presidencia y la Secretaria del Comité de Empresa ¡de forma alterna durante los cuatro años!).


6.- ¿Crees que la Ley de Igualdad va a favorecer la calidad de vida de las mujeres trabajadoras?

Una ley más... es una utopía. La igualdad nace en las familias, mientras no cambie el modelo de educación no cambiará nada. Esta sociedad es muy machista y el sindicato también, todos los altos cargos son hombres ¿Cuándo va a cambiar esto?
He tenido momentos muy duros por ser mujer, he vivido reuniones en la que todos eran hombres menos 1 o 2 mujeres y para hacerme oír... Luego también se daba el caso de que en las reuniones había matrimonios y, cuando llegaba la hora, la que se levantaba para ir a por los hijos, era ella, que, además, era la que estaba aportando algo...

7.- ¿Como te recibe la gente joven, cuando te acercas a ellas en tu labor sindical?

Con respeto, me escuchan...Pero no se quieren implicar, piensan que trabajando en la administración no van a tener problemas.

Hoy día la gente joven vive en una libertad, no han conocido la represión, afortunadamente, y no son conscientes que hay que mantenerlo día a día para no perder los derechos conseguidos. Tampoco quieren compromisos sindicales que les "coma" su tiempo.


8.- ¿Qué crees que tiene que hacer el sindicato para atraer a las mujeres?

Creer más en ellas, darlas más oportunidades, dejarlas hacer...


9.- ¿Cómo valorarías los momentos actuales en la labor sindical?
Creo que los sindicatos están perdidos en la burocracia.

Antes había menos burocracia, recuerdo cuando salíamos corriendo "de la cueva" para ser las primeras en pegar los carteles en los tablones de la Residencia. La información buena acredita al delegado/a.


El sindicalismo de clase terminará desapareciendo si no se toman otras medidas, y no es que los delegados y delegadas no trabajen, es que los dirigentes parecen diplomáticos, falta vida.


Cada día que pasa perdemos un poco, tal vez por la dejadez o quizás porque se ha perdido el idealismo real del Sindicalismo de clase.

Mi política de acción es llevar siempre una propuesta, no dejar que la Empresa tenga tiempo para pensar y reaccionar, tal vez esto sea sindicalismo de la vieja escuela.

Aprendí sindicalismo desde abajo, pegando los carteles (porque nos explica Rosa, que hasta eso hay que hacerlo con una estrategia determinada para conseguir lo que nos proponemos).

10.- ¿Te gustaría añadir alguna cosa más?

En la vida Sindical es necesario aprender, escuchar, ser seria y creer en lo que estás haciendo y dar muchas horas de tu tiempo a lo que no todo el mundo estás dispuesto.

Decir que nunca he querido formar parte de ninguna ejecutiva porque siempre me ha gustado y creído que era muy importante estar con los trabajadores/as para resolver los problemas del día a día, aunque esta labor es muy ingrata... porque los trabajadores piensan que " te pegas la vida padre..." y la empresa "que eres una mosca cojonera" permitidme la expresión.

Me da miedo perder lo que se ha alcanzado con el esfuerzo de muchos compañeros y compañeras.

Me parece increíble que los empleados públicos estemos siempre en el ojo del huracán. Al cinturón no le quedan agujeros, me parece que ya está bien.

Y por ultimo, quiero dar las gracias, a todas las afiliadas y afiliados de la Residencia que nos han apoyado a lo largo del tiempo incondicionalmente, a todos los delegados y delegadas que han pasado por la Sección Sindical, y en especial a Lucía Valencia que durante todos estos años ha trabajado codo con codo conmigo. Hemos hecho de la Sección Sindical algo que merece la pena, sin ella esto no hubiese sido posible que es creer que CCOO es un gran sindicato de clase y que todas las asignaturas que tenemos pendientes las vamos a superar con sobresaliente con el lema de: Mujeres al poder, sabemos, queremos y, contigo, podemos.

Un abrazo solidario a todas las mujeres maltratadas del mundo.